Quisiera observar el silencio que hablas y las palabras que callas.
Comprender tu interior cual huracán que domina la costa y estremece sus aguas
para luego llevarlas a la calma insípida y efímera que contempla la quietud.
Quisiera entender que hay en tus ojos cuando miran, que hay en tu mente mientras piensas, poder controlar tu silencio, poder señorear aquellas letras que escribes, desnudar tu mente para saciar el egoísta placer de no vagar en la incertidumbre de no saber que huella pisar, de no tragar en seco, de ser yo mismo abiertamente.
Y son las palabras que pronuncias, pero que no dices, aquellas que se encargan de alimentar tu poder, entonces me vuelvo pequeño, me reduzco a nada, y aquel fuerte tornado que pudo ser nuestra historia es reducido a una suave brisa que toca tu rostro y roza tu frente.
Y no soy dueño de otra cosa que no es lo que pudo ser, lo que nunca sera.
Amel De Leon
No hay comentarios:
Publicar un comentario