Escribo porque es la unica manera competente de desahogarme de la realidad que constantemente me rodea. Aveces quisiera, en lugar de soltar todo a un lado, que la efimera diversion con mis amigos no acabe pronto y asi poderme mantener distraido de las cosas, distraido de mis pensamientos.
Pero lamentablemente asi no es que funciona la cosa. Es totalmente cierto que una mente distraida no piensa en los problemas, no piensa en la tristeza, simplemente no piensa en nada, pero tambien es cierto que una mente activa no puede estar siempre distraida del todo. Eventualmente la ``chercha´´ termina, eventualmente acabas ese videojuego que te tiene tan entretenido. Eventualmente vuelves a pensar.
Y comienzas a darle cabeza a todas esas pequeñas cosas: Los errores que cometiste en el pasado, la gente que ya no esta contigo, los lazos que rompiste, las estupideces que pudiste haber cometido. Y te duelen. Te persiguen eternamente cuando bajas la guardia, y en ese entonces te sientes la persona mas miserable en todo este mundo.
Por eso es que comprendi que las cuentas del alma nunca terminan de pagarse, por eso comprendi que el pasado siempre, pero siempre, va a perseguirte, por eso siempre trato de estar lo menos posible en casa y escapar de mi mismo de vez en cuando. Por eso escribo. Porque hay cosas que, por mas que las entierres, no eres capaz de destruirlas, no eres capaz de cambiarlas. Solo te queda vivir con ellas y aceptarlas como parte de tu realidad.
Son las cosas que nunca fueron, nunca seran, pero aun asi no pueden dejarte libre.
Buenas noches, me despido
Amel A. De Leon Reyes
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