martes, 15 de abril de 2014

Hasta luego.

No se por dónde comenzar. Honestamente. No se por donde empezar a describir el sentimiento del vacío que deja una persona cuando se va.

No se si exactamente te fuiste, o solo deambulabas por un indeterminado período de tiempo. No se si puedo decir que realmente dejaste este mundo en este momento.

Lo importante del caso es que escribirte esta carta un tiempo atrás no tendría sentido alguno. Pues la verdad no se si le prestarías atención, pero si estoy seguro que tarde o temprano tendría que llegar hasta ti. De una manera o de la otra.

Te recuerdo alegre, jugando conmigo cuando me quedaba en tu casa a pasar el fin de semana.

Te recuerdo haciendo burbujas con el jabón de la cocina. Recuerdo tu bolso lleno de cartas para jugar conmigo y mis primos en las reuniones familiares. Te recuerdo en los rincones que poco a poco se hacían mas vacíos en cuanto tu ausencia los golpeaba despacio hasta derribar las paredes.

También recuerdo que en alguna visita a la iglesia me dejabas comer la hostia. Que cocías mi ropa si me tropezaba jugando en el estacionamiento.

Aveces llegaba tu casa y tenia la sensación de que me esperarías con dulces recién horneado. Haciendo suspiros, batiendo la clara de huevo por horas con un tenedor, ¡Teniendo batidora en la casa!

Recuerdo que lavabas mi ropa cuando quería bañarme en la lluvia. Recuerdo que sacabas los cojines del sofá para hacerme un espacio en tu habitación sin que mi abuelo se diera cuenta.

Recuerdo estas, y tantas otras cosas pequeñas, que hicieron de mi infancia de las mejores que el mundo alguna vez haya visto.

Por eso cuando pienso en ti no recuerdo esa Pelagia postrada en una cama. no es exactamente a ella a quien extrañaré. Extrañare siempre a aquella llena de devoción, entrega, humildad, sencillez, felicidad. Pero sobre todo, aquella Pelagia que sonreía por sentirse dichosa de vernos sonreír y que daría todo por ver eso suceder.

Te aseguro que en tu nueva libertad, libre de limitaciones. Libre de sufrimiento, te quedaras acompañándome por siempre. Descansa en paz, abuela.

Gracias por todo,

Amel De León

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